Emily y Gabriel
Una boda íntima de destino en el corazón de la Costa Brava
En junio de 2025, Emily y Gabriel celebraron una boda muy íntima en el hotel Casa Ana Maria, un encantador hotel boutique rodeado de naturaleza, a poca distancia de la costa de la Costa Brava. Acompañados únicamente por su familia y amigos más cercanos, la pareja tuvo una celebración muy íntima, cuidada y llena de belleza natural, perfectamente integrada en el entorno.
Todo empezó ya el día previo a la boda, con un encuentro relajado junto a la piscina. Los invitados fueron recibidos con una cena informal con la tradicional paella, música en directo y una vibrante actuación de bailaores flamencos, creando una velada cálida y auténtica que marcó el tono de todo el fin de semana.
El día de la boda, la ceremonia se celebró en un amplio prado al aire libre, con vistas abiertas a las colinas verdes y los árboles que rodean la propiedad. Bancos de madera con asientos de fibras trenzadas se dispusieron a lo largo del pasillo, integrándose de manera orgánica en el paisaje. Al final del recorrido, la pareja quedó enmarcada por arreglos florales de estilo silvestre colocados directamente sobre el césped, compuestos por flores en tonos blush, crema y melocotón suave, combinadas con verdes texturizados y delicadas flores de campo. Estos mismos arreglos continuaban de forma sutil a lo largo de los bancos, creando un pasillo fluido, natural y perfectamente alineado con la esencia del entorno rural.
Tras la ceremonia, el cóctel se celebró en uno de los patios del hotel, rodeado por la cálida arquitectura de piedra mediterránea, que aportaba un aire atemporal y acogedor al espacio. Mesas altas y bajas se distribuyeron cuidadosamente, vestidas con mantelería beige suave y acompañadas de sillas de madera que reforzaban la estética natural. Cada mesa se decoró con pequeños arreglos florales llenos de color en jarrones de cerámica, aportando un toque fresco y alegre. Uno de los grandes protagonistas fue el cocktail bar, donde bartenders profesionales elaboraron una cuidada selección de cócteles artesanales. Como detalle especial, el seating plan se presentó a través de tarros de mermelada artesanal personalizados con el nombre de cada invitado y su mesa, dispuestos sobre una mesa dedicada y decorada con un vibrante arreglo floral.
La recepción tuvo lugar en la terraza con vistas al jardín y a las colinas que rodean la propiedad.
Montamos una única mesa imperial que se dispuso bajo una pérgola de madera cubierta de vegetación, creando un dosel natural del que colgaban guirnaldas de luz que aportaban una atmósfera cálida al caer la tarde. La mesa se vistió con mantelería beige, individuales con textura de ratán y usamos unos cubiertos de mango de madera, manteniendo la coherencia con la paleta natural del día.
Los menús estaban personalizados con el nombre de cada invitado. Los centros florales, en tonos melocotón, blush y suaves lilas, aportaron riqueza y textura, mientras que una combinación de velas bajas y altas envolvía la escena en una luz romántica. Durante la cena se hicieron los discursos y fueron realmente muy emotivos, tuvo lugar el corte de la tarta, un diseño minimalista decorado con flores delicadas que reflejaban la estética general de la boda.
Tras el postre, la celebración continuó en la pista de baile, situada entre la fachada del hotel y la pérgola.
Bajo focos de colores y con el DJ ubicado frente al elegante muro de piedra, el espacio cobró vida de forma íntima y vibrante.
Emily y Gabriel hicieron su primer baile, seguidos por sus invitados, mientras una actuación de saxo en directo elevaba la energía y marcaba el inicio de una noche de baile que se prolongó hasta bien entrada la madrugada.
Créditos:
Organizadora de bodas: Cocó&Carl
Fotógrafa: Erika Kawas
Lugar de celebración: Casa Anamaria Hotel
Catering: Casa Anamaria Hotel
Bar de cócteles: Fizz Bartenders
Florales: Rita Experience
Alquileres: Abanik
Sonido e Iluminación: Kamal Events
Papelería: De Papeles y Amores
Plan de mesas: Hollësi
Belleza: KSM Makeup