Barbara y Jakob
Una boda marcada por el encanto rústico del Mediterráneo
El 4 de octubre de 2024, Barbara y Jakob celebraron su boda en Can Mora de Dalt, una finca histórica situada en lo alto de la costa, rodeada de jardines verdes y con vistas abiertas al mar Mediterráneo. Su arquitectura de piedra cálida y su encanto rústico y discreto encajaban a la perfección con el espíritu relajado y alegre de la celebración.
Ambos comenzaron el día preparándose en la propia finca, cada uno en una de las habitaciones de Can Mora de Dalt, definidas por gruesos muros de piedra y techos de madera vista eran maravillosas.
Justo antes de la ceremonia, hicieron un first look íntimo en uno de los balcones con vistas a la piscina y a los jardines, con el mar de fondo. Fue un momento tranquilo y privado, lejos de los invitados, que les permitió conectar y disfrutar juntos antes de que comenzara el ritmo del día.
La ceremonia tuvo lugar en el jardín, junto a la piscina y rodeada de altos setos y árboles, con el mar asomando al fondo. Los invitados se sentaron frente a un altar de composición ligera, donde arreglos florales bajos y naturales en tonos amarillo suave, blanco y verde se integraban con el entorno, dejando que el paisaje fuera el verdadero protagonista. Las flores, de inspiración silvestre con flores de temporada que aportaban movimiento y textura.
Barbara y Jakob dieron la bienvenida a sus invitados juntos y recorrieron el pasillo uno al lado del otro, marcando desde el inicio un tono cercano y personal. Delante de ellos, dos niñas de las flores iban esparciendo pétalos sobre el césped mientras caminaban junto al oficiante. El conjunto transmitía calma, amplitud y una belleza sencilla y muy cuidada.
Tras la ceremonia, los invitados se reunieron para el cóctel en los jardines situados bajo la casa, unas terrazas íntimas enmarcadas por setos perfectamente cuidados y abiertas a las vistas de las colinas cercanas. Mesas altas con mantel de color blanco se combinaron con sillas de madera trenzada, integrándose de manera natural con el paisaje. Cada mesa se decoró con detalles de inspiración mediterránea: pequeños arreglos de flores blancas y amarillas, jarrones de cerámica natural y cestas llenas de limones y limas frescos, que aportaban toques de color y reforzaban el carácter mediterráneo del conjunto. La música en directo acompañó todo el cóctel, llenando el jardín de una energía alegre y ligera mientras los invitados disfrutaban de las bebidas y la conversación.
La cena se sirvió en una única mesa imperial, vestida con mantelería de lino natural, la mesa se decoró con una mezcla de flores con tonos blancas y amarillas, entrelazadas con cuencos de limones y limas que aportaban frescura y color. En cada puesto, las servilletas estampadas se personalizaron con delicados bordados, un detalle cercano y cuidado que equilibraba las flores y las texturas naturales. La luz suave de las velas recorría toda la mesa, creando un ambiente cálido y acogedor a medida que avanzaba la noche.
Empezó la discoteca,buena música, risas y un ambiente desenfadado marcaron el final del día, con los invitados bailando hasta bien entrada la noche y cerrando la boda con una sensación de alegría compartida y momentos inolvidables.
Créditos:
Organizadora de bodas: Cocó&Carl
Fotógrafa: Erika Kawas
Videógrafa: Alcuadrado Videografía
Lugar de celebración: Can Mora de Dalt
Catering: Sibaris Catering
Florales: Rita Experience
Alquileres: Abanik
Sonido e Iluminación: Aktos Entertainment
Papelería: Momento 280
Belleza: Teresa Snowball